En coche: no.
En bicicleta: sí.
Andando: sí.
Andando y con niños: sí.
El nombre de esta ruta se debe a nuestro tatarabuelo Manuel Sueiro do Campo, quien trajo el apellido Sueiro a la casa ya que era natural del lugar de o Campo, hasta donde nos conduce este recorrido.
Con Casa Sueiro como punto de partida y llegada se propone una ruta de 6,9 kilómetros sin subidas y bajadas, así que se hace en hora y media sin cansarse, además es posible acortarla en determinados puntos. En realidad, todo el itinerario es un recorrido por el arte popular más tradicional de la Galicia del interior. Esta zona fue de gran religiosidad, visto el cementerio de San Fins (que no desentona arquitectónicamente) y algunas placas como la dedicada a un Sueiro. El arroyo A Cova sirve de eje vertebrador, y se cruza por primera vez en su nacimiento, a los 400 metros. No hay pérdida ni al principio ni al final porque el enorme hórreo, la rectoral y el templo de San Fins se convierten en referencias inexcusables.
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El excursionista sale por la hoy puerta principal de Casa Sueiro y gira a la izquierda por un sendero paralelo a la carretera. A los 300 metros llega a ésta, y habrá que pisarla hasta los 700 metros. Está ahora en Vilameán y gira entonces a la derecha para, 200 metros más adelante, plantarse ante una magnífica rectoral en aceptable estado, bancos con mesa, un crucero, un buen ejemplar de iglesia rural gallega (San Fins) y un vía crucis por la parte de atrás.
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Admirado el conjunto, es el momento de dar marcha atrás sobre los propios pasos y cruzar la carretera (km. 1,1) para descender por el medio de la citada aldea de Vilameán siguiendo las losas de granito y tomar el cruce a la izquierda a la altura de la fuente (a los 100 metros), 300 más allá al frente y ir a dar ante un otero. Así se llega al principio de un camino magnífico cuando las piernas han soportado en total 1.800 metros. Ese camino que penetra en un bosquecillo muy agradable mide sólo 300 metros, pero de esos imborrables. Al fin se gana la carretera y se sigue a la derecha para entrar en Sobrada y descansar ante su fuente (km. 2,3).
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En vez de continuar al frente el excursionista vira a la izquierda por una “ruela” mínima, cruzando el pequeño núcleo de casas para, a los 200 metros, hallarse ante una bifurcación. La tentación es seguir el aparentemente camino más sugestivo, el de la izquierda, pero o bien conduce a un punto muerto, o al arroyo o se complica con varios cruces algo laberínticos. O sea, que la recomendación es elegir la derecha y seguir el trazado entre parras, hora de ascender muy gradualmente hasta llegar a la carretera, dejando Sobrada a la derecha. En ese punto de encuentro camino de tierra-asfalto se yergue una cruz que bien se merece una foto (km. 2,8).
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Otro trozo pequeño de carretera muy poco frecuentada, alejándose de Sobrada, para entrar en Pena de Arriba (km. 3,2), y en los contenedores girar la izquierda (en la siguiente bifurcación, en medio de las casas, a la izquierda también) buscando un excelente ejemplar de crucero (km. 3,7) y una iglesia digna de una detenida mirada (km. 3,8). Esto es la aldea de Campo, de la cual se sale por una pista estrechísima (regresando al crucero y continuando al frente), para salvar el arroyo de A Cova cuando el cuentakilómetros indica 4,2 desde Casa Sueiro.
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En el 4,3 se alza otra cruz, a la diestra, y en el 4,4 queda la fuente de Novaliño, con unos bancos para descansar. En el 4,5 se entra en Guldrigáns, y en el 4,7 el caminante está ante una nueva bifurcación. Debe elegir la izquierda (asfalto), para llegar en el 4,8 a un buen lavadero, fuente y crucero.
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Sígase 500 metros, pero hay que ir atentos porque a esa distancia arranca a la izquierda una pista de tierra con muy poco tránsito, de modo que no es que apenas se vea sino que cae dentro de lo posible que pase desapercibida. En el km. 5,5 se distingue la aldea de Torre al frente, y allí hay que dirigirse, de tal forma que al llegar a ella se elige el primer cruce a la derecha y luego el primero a mano contraria. Así, en el 6,0 el caminante se encontrará ante un molino, que debe dejar a la izquierda para enfilar la pista de tierra, muy recta y con Casa Sueiro allá al fondo. No hay que hacer caso de los cruces en los kilómetros 6,2 y 6,5, y sin variar el rumbo en el 6,7 la pista se convierte en sendero tupido pero que permite el paso. Son 200 metros de subida suave que permiten llegar al punto de partida.
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