En coche: no.
En bicicleta: sí, aunque no totalmente.
Andando: sí.
Andando y con niños: sí.
Esta
ruta de 11,65 kilómetros también comienza y
termina en Casa Sueiro. Sin presentar especiales dificultades, la
abundancia de lugares que invitan a detenerse hace que debamos contar
con, por lo menos, tres horas para completarla.
El itinerario nos conducirá hasta los molinos de As
Ribocias, en el tramo inicial del río Bermaña,
pasando por las aldeas de Teaño, Bragaña y Casal,
en la parroquia de San Félix de Estacas.
En el retorno al punto de partida visitaremos el lugar de Iglesia, en
San Clemente y Vilameán, ya de nuevo en Estacas.
El recorrido discurre casi siempre por caminos y pistas de tierra,
encontrándonos con aldeas, fuentes, cruceiros, bosques
autóctonos, tierras de labor, un río, molinos,
iglesias... pero, sobre todo, con el trato amable de la gente.
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La
ruta parte de la entrada de Casa Sueiro. Desde el aparcamiento nos
dirigimos por debajo del alcornoque hacia la aldea de Teaño
para, en seguida, doblar a la izquierda hasta la carretera. La
dejaremos para tomar el camino que aparta junto a la
señal de 50 (ojo, han cambiado la da la foto). Al final del mismo, y tras haber recorrido
medio kilómetro, seguiremos en la misma dirección
por una carretera con muy poco tráfico que nos lleva a la
aldea de A Bragaña. Aquí doblamos a la izquierda
y muy pronto apartamos a la izquierda nuevamente para seguir recto
entre las casas.
En este lugar podremos apreciar dos cruceiros, el primero a la derecha
entre las casas, rodeado por un muro de piedra y con una
iconografía destacable. El otro, mucho mas sencillo y
fechado en 1763, está junto al último cierre del
lugar en el kilómetro 1,33.
Desde ese lugar podemos apreciar una buena vista de la Iglesia de
Estacas y la rectoral. Continuando recto por el camino de la derecha,
pronto encontramos otro cruceiro (Km 1,63).
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Seguiremos
por el siguiente camino a la izquierda para entrar en O Casal.
Aquí pasamos ante la Fonte de España y llegamos a
un cruce, en el que nos dirigimos a la derecha subiendo junto a la
Fonte da Perghiza.
Al cruzar la carretera entramos en una magnífica carballeira
con bancos, mesas, fuente...
Continuando por el camino, que desde aquí será
de tierra, descrubriremos una espléndida
panorámica del Monte Xesteiras, las aldeas de
Magán y Gontade y su amplio valle (Km 2,67). Pronto nos
encontraremos rodeados por un extenso pinar y, casi en seguida,
doblaremos hacia la derecha por un camino forestal.
Siguiéndolo llegamos al Marco Carreiro (Km 3,50) que, muy
posiblemente, se trata de un menhir reutilizado como marco forestal.
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Continuamos
avanzando hasta encontrar los pinos anillados y, al llegara al cruce,
tomaremos a la derecha (Km 4,22). Los que hagan la ruta en bicicleta,
pueden dejarlas aquí ya que volveremos a este lugar y, de
seguir con ellas, pronto encontrarán una zona
difícil (todo depende de la pericia que tengamos).
Pronto seguiremos el segundo camino a la izquierda (Km 4,43),
como referencia tendremos que pasar ante un pozo de hormigón
nuevo. El sendero se hace cada vez más complicado, pero
no llega a cerrarse y así, en el Km 4,70, llegamos a los
Muiños das Ribocias (literalmente por una toxeira).
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Nos
encontramos en un lugar de singular belleza y, aunque
los molinos se encuentran en ruinas (excepto uno, en el margen
derecho y separado de los tres primeros), el río encajonado
en su precipitado descenso entre piedras y abundante
vegetación
nos ofrece un entorno que, pese a su estado de conservación,
resulta encantador.
Si queremos visitar el molino que se encuentra en buen estado de
conservación, deberemos cruzar el río para llegar
hasta
él por su presa (descendiendo a la derecha). Puede resultar
algo complicado pues, como en el resto del paraje, la maleza lo
convierte
en un ejercicio adecuado para aventureros.
Siguiendo río abajo, veremos la antigua fábrica
da luz, de
Ferrín, que ha sido restaurada con acierto.
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Una
vez inspeccionada la zona, continuamos recto dejando
los molinos a la derecha y transitando por una presa.
Tomamos a la izquierda por el primer camino (Km 4,75) que asciende
entre eucaliptos jóvenes hasta un cierre de red
metálica.
Aquí doblamos de nuevo a la izquierda (ojo con los tojos).
La senda mejora en seguida a medida que nos internamos de nuevo
en los pinos anillados. Tras desviarnos a la izquierda, llegaremos
al camino por el que habíamos venido y, alcanzado el cruce
(Km 5,53),
continuamos por el mismo evitando el tramo ya transitado.
Los ciclistas que hubiesen aparcado las bicicletas pdrán
continuar
con ellas, pues estamos donde las habíamos dejado.
Tras caminar por la pista ancha y casi llana, la dejaremos tomando
el segundo desvío a la izquierda (no hacer caso del primero)
y pasamos casi en seguida ante un estanque (Km 6,24).
A continuación tenemos un buen trecho de camino, hasta que
pasa a ser asfaltado. Continuaremos dejando una pequeña
fuente a la izquierda (Km 7,19).
En el siguiente cruce seguimos por la izquierda pasando junto a los
cipreses.
Luego apartamos a la derecha para dirigirnos, cruzando la carretera,
a la Iglesia de San Clemente (Km 7,67), de estilo barroco rural
gallego.
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Tras
volver sobre nuestro pasos continuamos por el camino asfaltado
siempre al frente, pero sin entrar en la carretera. Tras un
pequeño
descenso pronto dejaremos el asfalto para ascender por el
próximo
sendero de tierra a la derecha (Km 8,29), que nos conducirá
al
monte de Vilameán. Está junto a una parra y
comienza con
una notable pendiente. Es este un camino agradable, si no estamos muy
cansados, sombreado por robles y que, sólo al final,
acentúa
su pendiente para terminar en una pista.
En este punto torcemos hacia la derecha (Km 8,90) y, al llegar a la
zona
más baja antes de subir a la carretera, apartamos a la
izquierda para
seguir, sin un camino claro, ascendiendo entre robles y pinos. En
seguida
encontraremos el sendero (no tiene pérdida).
Al llegar a la encrucijada (carretera y tres caminos Km 9,43) tomamos
por
el que asciende a la izquierda, que nos conducirá al Campo
da
Festa de Estacas.
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Antes
de entrar en él subiremos por una pendiente
pronunciada a la izquierda que nos conduce a la cima del Monte
Calvario, con su Monumento y Vía Crucis (Km 9,85).
Desde aquí divisamos una espléndida
panorámica
de la cuenca del río Umia en su tramo inicial hasta los
montes de Campo Lameiro y más allá.
Descendemos siguiendo el Vía Crucis y pasamos ante la
iglesia
de San Fins de Estacas y su cementerio. En el Campo da Festa podemos
apreciar un buen cruceiro (Km 10,09).
De la Iglesia diremos que es de estilo barroco rural gallego, de
planta rectangular y de una sola nave. El interior tiene una cubierta
con bóveda de cañón y una cornisa
corrida con típicas
molduras barrocas. En el exterior destaca el campanario y la imagen
de San Félix (posiblemente románica) en la
fachada principal.
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Continuamos
el descenso junto a la magnífica Rectoral,
que podremos visitar si tenemos suerte y el sacristán se
encuentra por allí. También vale la pena el
hórreo
(el más grande del municipio) y el palomar.
Siguiendo nuestro camino cruzamos la carretera para continuar recto
entre las casas de Vilameán hasta su fuente (Km 10,44),
en donde tomaremos el camino de la izquierda. En el siguiente cruce
otra vez a la izquierda bajando por la carretera nueva. Seguimos
descendiendo
para abandonarla casi en seguida en el primer camino, ya de tierra,
a la izquierda. También muy cerca doblamos nuevamente a la
izquierda
para encontrarnos con Casa Sueiro al frente. Desde aquí
continuaremos
todo recto. Cruzando una carretera pasamos por un camino que amenaza
cerrarse, pero en seguida sale a una subida de cemento que seguimos
bordeando la muralla hasta que, finalmente, concluimos nuestro
recorrido
en el aparcamiento de Casa Sueiro (Km 11,65).
Espero que disfrutéis de esta ruta.
Y no puedo dejar de agradecer la inestimable colaboración
de Mari y Toño.
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